El mejor regalo fue que dos niños creyeron en el Señor como su Salvador, haciendo ellos su propia oración y con sus propias palabras.
El otro niño es muy conocido por nosotros, lo conocemos desde que nació, así que más alegría es saber como los niños son atraídos por nuestro Señor Jesús.
Les agradezco sus oraciones por ellos dos, y por quienes también se les entrego las buenas nuevas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario